Invencibles en la lucha
Si bien es cierto que ha habido avances notorios y se han aprobado leyes ―la Ley Orgánica 3/2007, de 22 de marzo, para la igualdad efectiva de mujeres y hombres, por ejemplo― y sucesivas órdenes ministeriales que abundan en ese sentido, aún queda mucho camino por recorrer, sobre todo a la hora de llevar a la práctica de dichas normas. No basta con elaborar leyes, se necesita además profundizar en cambios que afecten a la sociedad en su conjunto y, para lograrlo, es preciso modificar los roles de comportamiento estampados en la conciencia colectiva durante siglos.
Son muy visibles las muchas grietas por las que actualmente asoma la discriminación hacia las mujeres. Mientras se nos relegue a una situación de inferioridad en los diferentes espacios de la vida por el hecho de ser mujer, sin valorar en su justa medida nuestras capacidades como personas o profesionales habrá que seguir levantando la voz, denunciando las injusticias y reivindicando la igualdad desde la libertad.
Es evidente que la situación de las mujeres tiene mucho que mejora. Nuestros derechos, en mayor o menor medida, se vulneran en todos los países del mundo, con mayor intensidad en los más pobres. Corregir estos desequilibrios es algo que nos debe motivar para seguir construyendo los pilares fundamentales en los que toda sociedad debe sustentarse para vivir en plenitud de derechos y deberes, por tanto, tenemos que trabajar día a día desde nuestros puestos de responsabilidad pública para crear normas y políticas que ayuden a que la igualdad sea, por fin, una realidad. Es esta una tarea que implica a la sociedad en su conjunto, desde educadores a medios de comunicación, sin olvidarnos de los ámbitos políticos, sociales, económicos, culturales e institucionales.
España se sitúa en el décimo lugar de la clasificación mundial en los índices de igualdad entre mujeres y hombres, solo un 35% de las mujeres ocupa cargos de responsabilidad, por lo que se hace necesario eliminar los techos de cristal que obstaculizan su ascenso social y profesional. Por otro lado, la discriminación salarial es otro factor a tener en cuenta. En nuestro país los hombres ganan un 12% más que las mujeres. La brecha salarial está relacionada con la falta de representación de las mujeres en los altos cargos y en sectores económicos con retribuciones elevadas; son las mujeres las que ocupan los puestos con condiciones laborales precarias y las que sufren en mayor porcentaje la alta temporalidad. A esto hay que añadir también la generalizada falta de cooperación en el ámbito doméstico y en los cuidados del hogar. Hasta que no se tomen las medidas suficientes para corregir todas estas diferencias sociales y económicas entre hombres y mujeres resultará improbable que estos cambios se reflejen en las retribuciones de las mujeres.
Otra lacra con la es urgente acabar, quizá la que más estigmatiza a las mujeres, es la del acoso y la violencia de género. En lo que llevamos de año, son ya 8 mujeres las que han muerto en España víctimas de esta situación insostenible que es prioritario abordar. Los poderes públicos deben velar de forma eficaz por la integridad física y emocional de las mujeres, deben articular y hacer cumplir las medidas para que estas situaciones no se repitan. En este sentido, debe acentuarse el trabajo de los educadores en los valores de respeto y de igualdad entre mujeres y hombres, pero no podemos olvidar que esta es una tarea de todos. Nos corresponde a nosotras seguir trabajando, reivindicando y avanzando en este camino porque no hay logro sin lucha y porque la igualdad de oportunidades es irrenunciable. Estamos obligadas a poner coto a la educación patriarcal que aún se produce en importantes núcleos de población y a no dar marcha atrás en ninguno de los derechos conseguidos, actualmente amenazados por ideologías retrógradas.
Las mujeres no podemos quedarnos relegadas en la penumbra de la historia, tenemos que hacernos visibles en todas las esferas, sociales, políticas, culturales, en el arte, en la música... debemos conseguir ser un referente para nuestras hijas y un ejemplo para nuestros hijos.
Las mujeres queremos y debemos implicarnos en todos los ámbitos de la vida, porque la historia nos ha enseñado que somos capaces de ser madres, profesionales e independientes todo a la vez o por separado.
La verdadera igualdad llegará cuando el hombre también se sienta libre para asumir los mismos roles, sumándose a esta batalla sin miedo ni excusas.
Pilar Alcorta Cayón
Concejala del Ayuntamiento de Santillana del Mar
Comentarios
Publicar un comentario