La prehistoria con ojos de mujer

El conocimiento que tenemos del pasado es, en buena medida, producto de aquellas personas que se han ocupado de investigar, analizar e interpretar los acontecimientos, hechos y personajes que han dejado una honda huella en la historia.

 

La pregunta sería: ¿están todos y todas representados en la construcción de ese relato?

 

Es sabido que la prehistoria es la etapa más larga de la historia de la humanidad, en la que unos primates evolucionados van configurando a lo largo de millones de años una nueva especie, el Homo Sapiens.

 

El hecho de denominar a los seres humanos anatómicamente modernos con la palabra Homo, hombre en latín, ya nos puede suscitar alguna reflexión.

 

La elaboración del discurso prehistórico a lo largo de los últimos ciento cincuenta años ha sido una labor casi en exclusiva de hombres. Como consecuencia, se ha dado una visión del pasado excesivamente androcéntrica, situando a los demás protagonistas (mujeres e infancia) en una posición visiblemente marginal.

 

La prehistoria se ha concebido como un territorio exclusivamente masculino. En las ilustraciones y escenas, son los hombres los que llevan el peso de la acción, erigiéndose en los primeros actores y máximos exponentes de la construcción cultural y social. Son ellos los detentadores de la tecnología, los que fabrican objetos y artefactos, los que contribuyen a la supervivencia de los grupos humanos, los que decoran las cuevas, mientras que las mujeres apenas tienen visibilidad y son relegadas a la crianza de la prole.

 

El objetivo de esta participación en este foro es, pues, promover la reflexión y otear nuestro pasado con otros ojos, con otra mirada.

 

Para ello, será obligado reconocer y reivindicar la extraordinaria contribución de mujeres pioneras que, desde los años 50 del pasado siglo, se esforzaron denodadamente por escribir una historia desde una perspectiva de género, con las dificultades que eso generaba en el ámbito académico.

 

Una de estas primeras investigadoras fue Marija Gimbutas (1921-1994), reconocida arqueóloga y antropóloga lituana que se centró en el estudio de las sociedades prehistóricas de la vieja Europa. Sus investigacionespropiciaron la defensa de una cultura matriarcal a partir de aquellas estatuillas femeninas relacionadas con la Diosa Madre que se esculpieron durante el Paleolítico y el Neolítico.

 

Sus obras se han convertido en toda una referencia en el campo de la arqueología, religiones comparadas, mitología, folklore y lingüística. Se la considera como una de las primeras mujeres que supo desvelar el primigenio universo femenino y que abrió el camino a otras investigadoras en el campo de la prehistoria, como Margaret Conkey, Elizabeth W. Barber, Olga Soffer, María Encarna Sanahuja o Margarita Sánchez Romero, entre otras.

 

 

Gonzalo Pedro Sánchez Eguren, docente y divulgador

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