Una visión real de la perspectiva de género

Me gustaría decir que la perspectiva de género no existe en la política, pero todos sabéis que eso no es cierto. Fue la ley 3/2007, de 22 de marzo, de Igualdad efectiva entre mujeres y hombres, la que incluyó la paridad en las listas electorales. Desde entonces, fundamentalmente, la política española y la cántabra han cambiado. Para bien, claro. Porque el 50 por ciento de la población que antes apenas llegaba al 25 por ciento de la representación ahora tiene el lugar cuantitativo que le corresponde.

 

Pero esta pequeña reflexión pretende ir más allá. El género no puede quedarse en una cuestión de cantidad, ya que que realmente supone un salto de calidad, de perspectiva, de visión, de análisis, de trabajo.

 

El Grupo Regionalista en el Parlamento de Cantabria es un claro ejemplo de ello. Esto no quiere decir que los parlamentarios no desarrollen su labor con dedicación y brillantez. En este partido hemos tenido siempre la suerte de contar con diputados de la talla política de Rafael de la Sierra, Eduardo Obregón, Santos Fernández Revolvo, Rafael Pérez-Tezanos, José María Mazón, o los propios Javier López Marcano o Miguel Ángel Revilla.

 

Pero las mujeres, alcanzada su representatividad tras la reforma de la LOREG, han aportado una visión más completa, más integradora, más global e implicada de la política regionalista en Cantabria. Y lo han hecho desde todos los ámbitos de la política: desde la gestión de las políticas públicas con Marina Lombo y Paula Fernández-Viaña como consejeras del Gobierno de Cantabria; desde el papel institucional, con Eva Bartolomé, Rosa Valdés, Matilde Ruiz, Emi Aguirre y Ana Obregón, como vicepresidentas y secretarias de la Mesa del Parlamento de Cantabria; o desde la portavocía política en muchos de los temas fundamentales que aborda Cantabria en esta legislatura clave para nuestro futuro.

 

Porque el papel de la mujer en el Parlamento es básico en todas las áreas. Desde la visión de la educación de las más veteranas como Titín Noceda a la perspectiva más integradora y social, de la más joven entre los parlamentarios de esta X Legislatura, María Matanzas; desde la visión jurídica experimentada de Rosa Díaz a la implicación con el despoblamiento y el medio rural de Mónica Quevedo; desde el análisis económico de Emi Aguirre al complejo discurso en materia sanitaria de Ana Obregón.

 

Ninguna de ellas ocupa su puesto o tiene materias asignadas por su género. Nunca hemos sido así, y a estas alturas no lo vamos a ser. Quien vale, quien se esfuerza, quien trabaja, quien aprende, quien se implica, se convierte en piedra angular del proyecto regionalista, como los son todas las citadas al igual que el resto de sus compañeros diputados.

 

Entonces, ¿existe la perspectiva de género? Claro que existe porque mientras la igualdad no sea real, plena y efectiva, existirá una realidad distinta de algunos problemas y de sus soluciones. Porque no debemos olvidar que existen diferencias entre géneros que no podemos obviar, que las posiciones de partida son diferentes y que los objetivos y necesidades vitales no siempre coinciden. Por eso es tan importante el papel de la mujer en la política y en el regionalismo de Cantabria. No debemos olvidar que los cántabros hemos sido una sociedad matriarcal donde la mujer ha dirigido la gestión social durante siglos, pero en la sombra. Ahora toca visibilizar esta posición, aprovechar sus conocimientos, su implicación, su perspectiva para afrontar los retos que nos va a tocar vivir, que no solo son económicos sino también sociales, como la economía circular, el despoblamiento, el envejecimiento de la población, etcétera.

 

Las leyes pueden ayudar, como lo hizo la reforma de la LOREG, y como lo ha empezado a hacer la Ley 2/2019, de 7 de marzo, de Igualdad de Cantabria, pero lo importante no son los textos jurídicos que publica el Boletín Oficial de Cantabria sino la capacidad de aplicarlos, de convertirlos en realidad, de avanzar en su cumplimiento, de intentar cambiar para mejorar. Y para ello el trabajo de las mujeres en política es fundamental como en el resto de las ramas de la vida económica y social. Nunca, en un momento tan clave, hemos contado con tantas mujeres en la toma de decisiones en los puestos clave. Tampoco los regionalistas. Y por ello estoy convencido de que la conjunción de la visión de hombres y mujeres servirá para alcanzar los objetivos de desarrollo de Cantabria de una manera más igualitaria.

 

Y para acabar y siendo las fechas que nos ocupan, me gustaría desearos a todos Feliz Navidad y Felices Fiestas, y que el año 2022 nos traiga, sobre todo, salud, trabajo, y capacidad para empatizar con todos los que nos rodean. Los votos, resultado del trabajo bien hecho, ya se lo pediremos a El Esteru, los Reyes Magos y, sobre todo, a los ciudadanos y ciudadanas de Cantabria para el 2023.

 

 

Pedro José Hernando García, Diputado y portavoz parlamentario del PRC

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