Un trabajo vital
Desde la Asociación de Mujeres de Cantabria La Amazuela, queremos desearos unas Felices Fiestas y un próspero año nuevo 2022 lleno de ilusión, salud y proyectos cumplidos.
Son fechas éstas en las que hacemos balance del año que dejamos atrás y miramos con optimismo e ilusión al año nuevo y, precisamente por esto, porque ya son muchos meses vividos en una situación preocupante, ocasionada por esta pandemia que nos ha trastocado un poquito la vida a todos/as.
Queremos compartir con todos/as vosotros/as nuestro mejor deseo y enviaros un mensaje de ánimo y aliento ya que, a pesar de los delicados momentos vividos y de la incertidumbre, siempre surgirá la ilusión, sin importar las adversidades.
Sobremanera, queremos aprovechar para dedicar unas letras al resto de asociaciones de mujeres de Cantabria y compartir con ellas nuestra reflexión sobre el poder del movimiento asociativo y la necesidad de mantener vivas las asociaciones. En especial nos referiremos a las asociaciones de mujeres, debido al papel tan fundamental y esencial que desempeñan en la vida de éstas y de sus familias. Más si cabe, en el mundo rural.
Las asociaciones de mujeres desarrollamos una trabajo vital en la educación en valores y, concretamente, en valores de igualdad, respeto, tolerancia y esfuerzo ya que, tras el trabajo con nuestras socias, está implícito el trabajo con su familia y con sus hijos e hijas. Somos vitales en el trabajo para conseguir esa igualdad real tan deseada, igualdad en derechos, entre hombres y mujeres.
Educar en igualdad es un valor fijo que está presente en todos y cada uno de los proyectos que desempeñamos las asociaciones de mujeres y precisamente por esto, no podemos dejar de elaborar y desarrollar proyectos en nuestros núcleos de población.
Nosotras, las asociaciones, con nuestros proyectos llegamos en la mayoría de las ocasiones a espacios en donde es muy difícil que lleguen las administraciones y las entidades locales. Y estos proyectos son esenciales para acercarnos y poder llegar a todas y cada una de las mujeres que necesitan del amparo del grupo y de alguien que las dé respuesta, en un momento dado, a necesidades e inquietudes surgidas a lo largo de su vida. Y, en muchas de las ocasiones, ahí estamos las asociaciones, con nuestros proyectos, actividades y programas, integrándolas a todas y trabajando contenidos que las abren puertas y las ponen las herramientas necesarias a su alcance para saber gestionar todas y cada una de las preocupaciones que as inquietan.
Una asociación conoce perfectamente a cada una de sus socias y, en un alto grado, seguramente a muchas de las mujeres de su municipio. La gestión de proyectos por parte de las asociaciones, permite un contacto directo y personal con las destinatarias y genera una mayor confianza de éstas en los proyectos que se ofrecen.
Los proyectos que a la hora de ponerse en marcha cuentan con el respaldo y aprobación social, son los proyectos que mayores posibilidades tienen de salir adelante y perdurar en el tiempo y, en este sentido, quienes mejor desarrollan estas dinámicas son las asociaciones de mujeres.
Las asociaciones son la principal herramienta de participación ciudadana y creemos firmemente en la fuerza de las asociaciones de mujeres ya que la esencia de las mismas es el caminar juntas por un mismo objetivo y por un bien común. Y, precisamente, en estos momentos tan delicados, todo lo que sea aunar esfuerzos por un bien común, se hace una necesidad imperiosa.
La fuerza de una asociación la genera el interés propio de sus asociadas y los puntos que éstas tiene en común, pero no podemos olvidar el factor económico ya que es este factor el que nos permite desarrollar nuestros proyectos y, tristemente, si desaparece la financiación, desaparecen las actividades y, por ende, desaparece la asociación por lo que hemos de luchar juntas y aunar esfuerzos en mantenernos activas y autónomas.
Si, además, hacemos una reflexión sobre las asociaciones en el mundo rural, nos percataremos de cómo éstas son un elemento clave para la dinamización en el ámbito social, económico y cultural, y colaboran en la difusión en la sociedad de la importancia del papel de las mujeres rurales ya que son ellas quienes fijan población en los núcleos rurales y si nuestras mujeres se marchan, nuestro pueblos se vacían.
Quisiera mostrar toda mi admiración hacia todas las mujeres que gestionan y participan en asociaciones de mujeres, dinamizando y trabajando por todas. Orgullosa de presidir nuestra asociación, que es la de todas sus socias, Asociación de Mujeres de Cantabria La Amazuela.
María Vanesa Sánchez Trueba, Presidenta de la Asociación de Mujeres de Cantabria La Amazuela
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