No son números, son personas
Nos acercamos a un nuevo 25 de noviembre, Día Internacional de la Eliminación de la Violencia de Género, y por desgracia la cifra de víctimas no deja de crecer. Cuando escribo estas palabras, según datos de la Delegación del Gobierno para la Violencia de Género, son 37 las mujeres que han perdido sus vidas en lo que va de año a manos de la persona a la que un día eligieron para compartir sus vidas.
Afortunadamente, en Cantabria no hemos tenido que lamentar ningún asesinato este año, pero nos solidarizamos y nos unimos al dolor de las familias y amigos de todas las víctimas, más de un millar desde que, en 2003, comenzó a registrarse esta terrible estadística. Las cifras nos enfrentan a la peor cara de la violencia, la que se produce en el entorno familiar, en el marco más cercano de la confianza y la cercanía, generalmente asociado a la seguridad, aunque la realidad se encargue de demostrarnos que no siempre es así.
Esas mismas cifras reflejan que la violencia de género es un virus persistente, con una dimensión que aún requiere medidas urgentes para hacerle frente. Porque es cierto que hemos avanzado en el reconocimiento y la condena de los actos violentos contra las mujeres en el entorno familiar, pero no lo es menos que aún hay que hacer más para acabar de una vez por todas con esta terrible lacra.
No podemos olvidar que detrás cada uno de los casos que engrosan las estadísticas no hay un número, hay personas. Hay mujeres con nombres y apellidos, hay familias enteras marcadas para siempre, hay sufrimiento, injusticia, dolor e impotencia. Debemos ser conscientes de ello y contribuir, cada uno de nosotros, a que el conjunto de la sociedad también lo sea, y de un modo muy especial los más jóvenes, como protagonistas de un mañana que aspiramos a construir libre de todo tipo de violencia.
En la lucha contra este virus la educación juega un papel esencial. De hecho, es la mejor herramienta para acabar con las desigualdades y avanzar hacia la igualdad real entre hombres y mujeres. Educar en valores como la igualdad, el respeto a los demás y la solidaridad es el primer paso para lograr una sociedad igualitaria, respetuosa y solidaria. Y esa labor nos compete a todos y a todas.
Miguel Ángel Revilla, presidente de Cantabria y secretario general PRC
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