Vecinos de terraza
El 23 de Septiembre es el Día Internacional contra la Explotación sexual y la Trata de Personas, me van a permitir que les recuerde una publicación anterior en la que expreso cual es mi sentir en este asunto.
Hay momentos en la vida cotidiana del ser humano que en un segundo pueden cambiar el humor de una persona sin quererlo, pasa a menudo y cuando menos lo esperas.
Sales de casa, vas a realizar tus tareas, y en una terraza con un café tal día como el 23 de septiembre que se reivindica algo tan necesario como el NO a la explotación sexual, (explotación o prostitución que en su mayor parte se da en mujeres, niñas y niños), pues en esa terraza, alguien en pleno siglo XXI dice... “es el oficio más antiguo del mundo” y ... “muchas lo hacen por tener un buen bolso, de esos de marca”.
Otro dice “hacen una labor social....”, y al final, acabo escuchando a una mujer de la misma mesa sentenciar diciendo ...”así es”, refiriéndose claramente a las prostitutas.
Marta, 45 años, sin estudios, sin trabajo, tiene que dormir, comer, vivir... ella y su hijo de 16, su capacidad de supervivencia la dice...”algo tengo que hacer” y ese algo es ...vender su cuerpo, “no tengo otra salida”, y sin más opción en ese momento cambia su vida por completo y comienza su día a día.
Comienza desvistiendo su intimidad, su bien más preciado, el que durante toda su vida la dijeron que tenía que cuidar y proteger.
Pero ya no puede protegerlo más, ahora cuando aparezca ese señor de cuarenta, o cincuenta o treinta o...que más da la edad, no tiene más que un objetivo, satisfacer su libido. Ella es su objeto sexual, es suya porque la va a pagar, porque tiene autoridad patriarcal para usarla, para comprarla.
Marta tendrá que desvestir su cuerpo y con él, todo su ser.
Y entonces pienso, de verdad es fácil dar tu cuerpo a alguien que no quieres, que no conoces, que ni siquiera sabes como te va a tratar, que desconoces si su apetito sexual será violento, y si es violento, quizá sea mejor encomendarme a un señor que me proteja al que le doy parte de mi recaudación.... y a lo mejor si me lleva a una de esas casas, no paso frío.....
¿De verdad creen ustedes, vecinos de terraza, que ella está desarrollando un trabajo?
¿Cuánto creen ustedes que vale el bolso que se quiere comprar?
¿Una...dos...tres palizas?
¿Cuántas enfermedades?
¿Cuántos desnudos de su ser?
Y además vecinos de terraza me pueden explicar ¿por qué una mujer debe ser un instrumento social al servicio del hombre?
Hay muchos trabajos en los que se puede sufrir explotación aún siendo los más antiguos oficios, la esclavitud no es un oficio, no es un trabajo.
La prostitución es esclavitud, es la explotación de los débiles, de los más necesitados, y en este caso de los más vulnerables en una sociedad machista, las mujeres y las niñas y niños.
Una mujer debe ser libre para decidir que quiere o no hacer con su vida.
Debemos diferenciar la prostitución de la libertad individual, de que cada persona haga lo que considere. Podrá comprarse uno, dos o mil bolsos si así lo decide, pero éste no es el debate. Éste es un debate de mínimos que no debe empañar lo que hablamos aquí, y aquí hablamos de explotación, y eso implica que la mujer o la niña o niño victima de esto, no es libre para decidir, no lo es.
Están condicionados por las circunstancias que rigen su vida, están condicionadas por la necesidad, están presionadas u obligadas por otros, debemos dejar clara la diferencia.
¡¡¡No son libres!!!
Y esto a día de hoy, aún hay vecinos y vecinas de terraza que no lo comprenden.
Espero que vayamos explicando, generando conciencia de lo que supone la explotación. Es el mejor camino para acabar con la tolerancia social a esta situación a la que se enfrentan tantas y tantas mujeres, niñas, y niños todos los días.
Vanessa Montes, secretaria de la Mujer del Partido Regionalista de Cantabria

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