Mujer rural
Para una urbanita de nacimiento como yo, la imagen de la mujer rural era la de mujeres con un pañuelo en la cabeza, las mejillas sonrosadas y unas manos agrietadas y sucias.
Afortunadamente se ha producido un gran cambio, y a día de hoy las mujeres rurales somos reconocidas y empoderadas, porque en cierta manera, hemos sabido explicar a la sociedad el papel tan fundamental que tenemos en el mundo rural y en definitiva, en el mundo en general. Hagamos uso para explicarlo de aquella frase, “Si el campo no produce, la cuidad no come”.
Yo aterricé en el mundo rural por amor, y me ha enseñado tanto y me ha hecho sentir tantas vivencias y adquirir conocimientos, que no hay universidad con temarios para explicarlo.
Las mujeres rurales son sabias por naturaleza. Utilizan los conocimientos transmitidos de generaciones en generaciones para aplicarlos a su día a día en la huerta, en sus animales…
Desconocen el significado técnico de lo que hacen y científicamente no saben explicarlo, pero son las que recolectan y recogen sus verduras y frutas en el tiempo óptimo y las mejores condiciones.
No tienen conocimientos veterinarios pero sus ungüentos curan a sus animales e incluso a sus hijos.
Aún recuerdo la primera vez que me dijeron que había que desparasitar a mis hijos, me eche a reír y pensé que estaban locas. Les di el “Trilombrin” a mis dos pequeños, por supuesto, en la luna correspondiente, los dos tenían lombrices.
Son las más generosas. Yo que soy allegada, me han tratado todas y cada una de ellas como su hija. Me han enseñado todo lo que saben. He aprendido a ordeñar, a hacer quesos, mantequillas con las natas sobrantes, cremas con distintas propiedades a través del reciclaje y la reutilización de productos. Fantásticos jabones y por supuesto todo lo relacionado con la matanza. Todo lo aprovechan y de todo
sacan algún beneficio. Son maravillosas, pero aún quedan mitos que desmontar, ya que el machismo en la sociedad rural también está por desgracia muy arraigado.
Yo lo he sufrido en mis carnes, sobre todo al principio de llegar al pueblo, y plantarme en el prao ,a la hierba, con las uñas pintadas.
A aquellos hombrones les costó entender que soy mujer coqueta y sexy, y ahora también rural.
La educación y sobre todo de las generaciones venideras es muy importante para que esta situación sufra cambios.
Invirtamos recursos económicos, ilusión y fuerzas para que estos niños y niñas cambien el mundo y la sociedad tal cual los conocemos.
Y hasta que este momento llegue, sigamos trabajando con las mujeres, con todas ellas a través del asociacionismo, unas con otras, todas de la mano, con los hombres apoyándonos ya que sin ellos esto tampoco tendría mucho sentido.
A mí me han aportado millones las mujeres rurales, y a una sola cosita que las haya podido aportar yo, ya ha merecido la pena....
¡¡¡ FELIZ DIA DE LA MUJER RURAL!
Ana Mier Casanueva, ganadera y concejala en el municipio de Los Tojos

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