La brecha de género en el consumo

La plataforma Closingap,  clúster formado por empresas tales como Merck, Repsol, MAPFRE, Mahou San Miguel, Solán de Cabras, L’Oréal, BMW Group, Meliá Hotels International, Vodafone, PwC, Bankia, Grupo Social ONCE y KREAB, con el objeto de impulsar la transformación social desde el ámbito empresarial en favor de la igualdad de oportunidades de las mujeres, ha emitido un reciente informe analizando las principales causas y efectos de la desigualdad entre mujeres y hombres en el ámbito del consumo, si bien referido a los datos prepandemia.

 

Los resultados del informe muestran que, efectivamente, existe una brecha de género en el consumo de los hogares.  Existen diferencias en los patrones de consumo por condición de género, y a partir de ahí, pueden extraerse aprendizajes para un consumo más responsable y sostenible.

 

Se parte de que las mujeres son quienes mayoritariamente ejercen la función de compra para ellas mismas y para otros miembros del hogar, por lo que le dedican más tiempo que los hombres. Las mujeres se instituyen como las gestoras de la compra de bienes y servicios básicos (alimentación, bebidas, ropa, calzado, productos y servicios de higiene personal).

 

Las mujeres se caracterizan por llevar a cabo un consumo más reflexivo que los hombres, en tanto y cuando utilizan más el canal online que los hombres para comprar ropa y calzado, así como productos de higiene personal; valoran más el precio de los productos y servicios que adquieren, para lo que realizan comparaciones con mayor frecuencia y por último, el comportamiento de las mujeres en el ejercicio de la función de consumo es más sostenible y responsable con el medio ambiente que el que ejercen los hombres.

 

En concreto, cuando la cabeza de familia es mujer, los hogares consumen 452 euros anuales más en bienes y servicios básicos que cuando el cabeza de familia es hombre

 

El consumo por las mujeres es mas reflexivo. Emplea diversos canales de compra, como son el tradicional (tienda física) y el online (tienda virtual), busca y compara los precios de los productos y servicios antes de ser adquiridos para, de esta manera, realizar un gasto más eficiente. Y compra productos y servicios para otras personas del hogar, requiriendo previamente de un conocimiento de sus necesidades y preferencias.

 

La mujer lidera un cambio en los hábitos de consumo mas responsable, entendido como aquel que tiene un menor impacto ecológico y un mayor efecto positivo en la sociedad. Mostrando una mayor preocupación por un consumo sostenible, muestra mayor preocupación por el medio ambiente y ejerce comportamientos como reciclar más, consumir menos productos envasados, reutilizar más las bolsas que utiliza para hacer la compra o adquirir más productos de segunda mano.

 

Los jóvenes, que no dejan de ser los futuros cabezas de los hogares, muestran también una mayor concienciación con el medio ambiente y valoración del compromiso social de las empresas al igual que hacen las mujeres.

 

Todos estos datos corroboran, en consecuencia, la capacidad y ejemplo de liderazgo de la mujer, que también se ha puesto de manifiesto durante la crisis provocada por el coronavirus y colocan a la mujer como catalizadora del cambio hacia modelos más responsables y sostenibles de conducta, en ocasiones, derivados de tener que hacer frente a situaciones de desigualdad.

 

Rosa Juárez Bermúdez, abogada, responsable de la oficina de atención al consumidor de Miengo


 

 

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