Cultura del esfuerzo y normalización. El éxito del feminismo

En plena pandemia de Covid, todos hemos sido testigos de cómo la enfermedad ha golpeado con especial saña a nuestros mayores de 75 años, toda una vida en vilo por una pandemia, una vida que ha visto cambiar su sociedad mucho desde sus primeros años. La vida de una mujer hace 75 años estaba muy lejos de parecerse a lo que es ahora. Son los testigos de un camino que seguimos recorriendo.

 

A principios del siglo XX una mujer no tenía por delante una vida sencilla, y eso era independiente del lugar en el que había nacido o los medios de los que disponía su entorno. A lo largo de ese siglo la pujanza de los primeros movimientos feministas estaba dando pasos hacia la igualdad de género. Produce vértigo mirar atrás y pensar en cuáles eran las reivindicaciones de las mujeres en un tiempo que no nos es tan lejano.

 

Aunque durante la dictadura de Primo de Rivera se avanzó en ese terreno (se formularon leyes en favor del sufragio femenino, pero nunca llegó a producirse), no fue hasta 1933 cuando las mujeres empezaron a votar. 88 años. Tiempo suficientemente reciente para que algunos de los que vivieron aquella época se encuentren aún entre nosotros.

 

No hace tanto tiempo que la iglesia controlaba la vestimenta de las mujeres. Que los maridos o los padres tenían que dar permiso a sus mujeres para que pudiesen realizar trámites bancarios.

 

Las mujeres ya podían votar y aún estaba penalizado el aborto, materia en la que se tardaría aún décadas en dar los siguientes pasos. Hasta hace 57 años no se podía adquirir en España la píldora anticonceptiva, y siempre con la escusa de la regulación orgánica. Tiempos en los que no sorprendería que en Santander no hubiese una alcaldesa hasta 2016. Pero hoy ya no...

 

El impacto del feminismo en la sociedad es evidente, no tanto en la señalización de aquellas conductas que aún están ancladas en un pasado machista, como en la normalización de todo aquello que les estaba vedado a las mujeres. El derribo de los prejuicios y los estereotipos.

 

Hace casi dos siglos las mujeres pasaron por la Fábrica de Artillería de Liérganes sin hacer ruido, su papel era verse relegadas a un hogar que no elegían y que no podían abandonar, la última esclavitud de la sociedad moderna. Hoy en día nadie se sorprende por los éxitos de ninguna mujer. Hace 150 años nadie habría permitido que una mujer corriese "en bragas" por mitad del pueblo; hoy Liérganes está orgulloso de sus atletas internacionales, nadie se sorprendería de vernos entrenar a Valvanuz Cañizo o a mi. Hace 150 años una junta vecinal estaría compuesta por un montón de hombres "fuertes" acostumbrados a mandar de puertas para adentro y de puertas para afuera. Hoy el equipo de gobierno de Liérganes está formado por un 57% de mujeres y a nadie le extraña.

 

La participación política de las mujeres es más que un derecho, es un hecho clave para el desarrollo de una democracia. Liérganes se ha subido al carro del feminismo y año a año se han ido incorporando mujeres a su vida política.

 

Ha sido la sociedad la que ha cambiado, las mujeres no han empezado a trabajar ahora, llevan toda la vida haciéndolo de manera abnegada. No hubo vida más dura en el ambiente rural que la de las mujeres, que víctimas de la segregación a la que las sometía la economía mixta, se ocupaban de la casa, y de la cuadra, de los niños, y del ganado, de los mayores y de los pequeños...

 

La misma cultura del esfuerzo que lleva ahora a las mujeres que se han incorporado a la política local, a compaginar sus familias con su trabajo y la preocupación por su pueblo. La misma que las ha permitido triunfar en sus estudios, en sus carreras profesionales, o en el deporte. Porque no hay reivindicación más pura en el feminismo que la de la libertad de desarrollo personal. No hay derecho más primario que el de la oportunidad, la oportunidad de elegir, de tomar decisiones, de esforzarte en aquello que de verdad te merezca el esfuerzo.

 

 

Elena Moreno Mazo, campeona de Europa en diez mil metros por equipos y concejala de Liérganes

 

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