El feminismo mira de frente al poder
Miramos al 2022, cuando estamos presentes en un año condicionado por la pandemia de la COVID19. Está previsto que el próximo año exista ya el Pacto Europeo de Cuidados para hombres y mujeres en el cuidado de los enfermos en el ámbito familiar, un peso que hasta ahora soporta la mujer sin tener garantizado el derecho a una Seguridad Social y a las pensiones.
Ahora hablamos, escuchamos -igual no tanto-, reivindicamos… Sin embargo, hubo un tiempo en el que el silencio marcaba la vida de las mujeres.
Mary Beard cuenta cómo, en la literatura clásica, el silencio se imponía a las mujeres. En ‘La Odisea’ Telémaco calla a su madre, Penélope, porque su voz no podía ser escuchada en público y es relegada a sus aposentos y al cuidado del hogar. Hablamos del siglo VIII a.c.
Es verdad que, desde entonces, hay cosas que han cambiado, pero también es cierto que hay otras que no lo han hecho mucho. Las mujeres seguimos teniendo problemas para acceder a los puestos de responsabilidad en la sociedad, en los consejos de administración de las empresas o en las instituciones. Hay techos de cristal que siguen sin romperse y situaciones que la crisis de la COVID19 ha vuelto a abrir.
La pandemia ha acrecentado, una vez más, las desigualdades entre hombres y mujeres. En este periodo de crisis, una vez más, la mujer es la más perjudicada, a todos los niveles. Es decir, volvemos al punto de partida, lo que nos lleva a plantearnos que debemos incidir en el trabajo realizado hasta ahora y abrir nuevas vías, como indica la Unión Europea. No debemos abandonar la perspectiva de género para evitar que las brechas existentes aumenten.
Europa ha reaccionado y nos dice que debemos esforzarnos, que debemos profundizar en aspectos como la salud o el cuidado de los enfermos.
Las mujeres seguiremos asumiendo ese rol, pero lo compartiremos, de tú a tú, con los hombres, la otra mitad de esta sociedad porque queremos tomar decisiones. Queremos ser partícipes del cambio de hábitos de la sociedad. Queremos recibir un sueldo digno por los trabajos que desempeñamos. Queremos acceder a los puestos de responsabilidad en igualdad de condiciones. Queremos que, cuando llegue el tiempo de disfrutar del trabajo realizado, nuestro retiro no suponga una nueva etapa de pobreza y de silencio.
La etapa del silencio, de no hablar en público, de estar cerradas en los aposentos del hogar, acabó, aunque haya alguno que los quiera recuperar. Esos tiempos no volverán. No callamos. Alzamos la voz. Nosotras miramos al poder para cambiar y adoptar las decisiones que alcancen la igualdad real.
Vanessa Montes
Secretaria de la mujer PRC
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