EDITORIAL 8M
La conmemoración del Día Internacional de la Mujer tiene que ser necesariamente diferente este 2021. Este año de pandemia no podemos reencontrarnos en las calles para unir nuestras voces y proclamar juntos nuestro compromiso colectivo con la igualdad. No debemos propiciar las movilizaciones multitudinarias habituales, pero eso no significa, ni mucho menos, renunciar a una reivindicación que considero imprescindible en la lucha por las libertades y por una igualdad de derechos plena, real y efectiva para toda la ciudadanía. Solo tenemos que hacerlo de otra manera.
Es evidente que el 8 de marzo significa mucho más que desfilar por nuestros pueblos y ciudades y corear consignas a favor de la igualdad y en contra de la discriminación femenina. El significado de esta fecha va mucho más allá de un día concreto del calendario y de una movilización puntual. Es y debe ser un reto permanente de toda la sociedad, lo cual implica el compromiso de cada uno de sus ciudadanos todos y cada uno de los días del año.
Cualquier momento y lugar son buenos para defender la igualdad y posicionarnos rotundamente en contra de tantas situaciones que atentan contra ella y que, por desgracia, sufren demasiadas mujeres: la violencia de género, la brecha salarial, la infra-representación en los puestos de responsabilidad, las dificultades para conciliar la vida laboral y familiar…
Tenemos motivos de sobra para actuar, pero más que nunca debemos hacerlo con responsabilidad. El 8 de marzo es la fecha establecida a nivel internacional para visualizar la aspiración, pero la construcción de un futuro igualitario, sin estigmas, ni violencia, con igualdad de derechos y oportunidades garantizada para todas las personas, requiere del esfuerzo y el compromiso de cada día.
Miguel Ángel Revilla
Presidente de Cantabria y secretario general del PRC

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