Amelia Quintanal, Ameliuca para todos
Por Ana Belén Salmón
Si a alguno de los vecinos de Vargas se les preguntase por una mujer referente en el pueblo, más de uno diría que Amelia Quintanal, Ameliuca para todos los vecinos. Mujer referente donde las haya, innovando y anticipándose a muchas cosas en su época, infinitamente sabia y ¡primera mujer entrenadora de fútbol femenino en España!, aunque esto último hayan tardado mucho en reconocérselo, ya que en aquella época de 1969, se le negó la posibilidad de entrenar por el solo hecho de ser mujer.
Esta mujer menuda, nacida en 1937, nos cuenta la historia que recogieron los periódicos de la época, y nos regala una tarde llena de anécdotas, vivencias y recuerdos. Nos habla de su niñez, marcada por la pronta muerte de su padre cuando ella tenía 9 años, de las dificultades con las que tuvo que lidiar su madre para sacar adelante a sus hijos (siempre recordando la frase que le decía su marido: “aunque te quedes sin camisa, que no le falte educación a los hijos”), de su juventud, sus sueños, sus viajes…
La historia comienza gracias a dos amigos y vecinos del pueblo, Toñín Torre y Miliuco, que iban a acudir a la Federación Cántabra de Fútbol para sacar el carnet de entrenadores, y le proponen que les acompañe y saque ella también el carnet. La idea la entusiasma, ya que además de considerarse muy capaz, cree que puede aportar muchas cosas a ese mundo hasta entonces dominado por el género masculino. En la Federación, se encontró con el primer inconveniente, el primer no. Un no con el que Ameliuca no se quedó conforme, y que la hizo pelear por su sueño.
En realidad, en los manuales no había ningún artículo ni norma que prohibiera ejercer a las mujeres, pero lo cierto es que en la sociedad de la época, la moral pesaba más que las leyes, y la respuesta de la Federación fue que “la solicitud ha sido rechazada porque se considera que esta actividad, debido a su naturaleza, no es compatible con la mujer”.
Según Ameliuca “si Santander no hubiera dicho nada a Madrid y no hubiera preguntado, aquello hubiese salido adelante y habría sido el boom. Una de Vargas, primera entrenadora. Pero en Madrid tampoco se enteraban de nada, y dijeron que no”.
Con el apoyo de su familia, vecinos y jugadores del equipo local del Ayron, Ameliuca y su hermano Arsenio, deciden ir a Madrid. Una odisea de viaje por aquellas carreteras del año 1969, con el objetivo de ir a la sede de la Federación Española de Fútbol para pedir explicaciones y desbloquear los trámites burocráticos. Se reunieron con el presidente de la Federación, y una vez expuesto el caso, la respuesta fue la misma: otro no rotundo basándose en las mismas razones que daba la Federación Cántabra. Estaba visto que aquello no iba a ser nada fácil, ya que como ella dice: “en aquellos años, ¡qué era eso! ¡lo nunca visto!, que una mujer quisiera iniciar carrera en un ámbito reservado a los hombres”.
En ese momento, los periódicos comienzan a recoger este hecho insólito. El 24 de enero de 1969, el periódico La Gaceta del Norte, publica en primera plana la noticia: “Una mujer pide el ingreso en la escuela de preparadores de fútbol de Santander”. Durante un tiempo se suceden los titulares: “Una paisana de Gento quería ser entrenadora. Han denegado su petición” (diario Ya, 28 de enero de 1969), “No la dejan ser entrenadora porque puede revolucionar el fútbol” (Faro de Vigo, 8 de febrero de 1969), “Por ser mujer no la permiten dedicarse a entrenar equipos de fútbol” (Diario de León, 31 de enero de 1969), y sucesivamente en El Pueblo, El Mercurio chileno, revista Hola, Lecturas, La Nueva España, Marca… Sin embargo, ella se quita importancia a la hora de valorar aquel primer paso que la colocó en todas las portadas al ser pionera cuando ser mujer, era más complicado aún.
Tal como ella indica, pasado un tiempo, desistió: “Llegó un momento en que pensé: no te lo van a dar. ¡Pues ellos se lo pierden!” Y entonces, la proponen entrenar a la Peña Femenina Expósito, en Renedo de Piélagos. Comienza a preparar a las chicas, eso sí, sin el famoso título de entrenadora por el que tanto había luchado.
Finalmente, el 5 de diciembre de 2019, en un emotivo acto, la Federación Cántabra de Fútbol, reconoció con su título honorífico a Amelia Quintanal, como la primera entrenadora de fútbol femenino en España.
Ana Belen
Salmón es concejala del Ayuntamiento de Puente Viesgo

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