Por Ana Coria Alday, Carla Urabayen de Andrés y María Dolores Gutiérrez Vázquez Tal vez por el afán de trascender, de no ser olvidados luego de nuestro paso fugaz por la vida de los demás, es cuando nos esforzamos por ser mejores a cada momento. Nuestra sociedad siempre ha llevado debida cuenta de quiénes han sido los primeros en lograr una determinada acción. Todos tenemos en la mente a Neil Armstrong, primer hombre en pisar la Luna; Marie Curie, primera mujer en ganar un Premio Nobel (y única en obtenerlo dos veces) o a Isabel Perón, primera mujer en el mundo en llegar a la presidencia de un país. Es de suponer que esto nos interesa porque siempre hemos relacionado ser el primero con el éxito, la valentía y la innovación. Ser el primero es sinónimo de guiar, dirigir, conducir, liderar, preceder, encabezar, gobernar… son todos verbos que invitan a la acción, al movimiento pero sobre todo a la influencia sobre nuestro igua...
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