El trabajo turístico y su feminización

Por Beatriz Cavada Gómez

El turismo es uno de los sectores que ha experimentado un gran crecimiento en los últimos años, convirtiéndose en términos de contribución al PIB y empleo en una de las industrias más importante en nuestro país. Tan importante es que hay diversidad de estudios que analizan la situación del empleo generado en este campo, sin embargo, pocos de ellos tratan directamente la relación entre la mujer y el sector más allá del aporte cuantitativo que desvela porcentajes de hombres y mujeres.

 

La Organización Internacional del Trabajo (OIT) destaca que las mujeres representan aproximadamente el 60% de los trabajadores de la industria turística pero solo el 25% se encuentran en puestos de liderazgo (aunque la mayoría de graduadas en estudios superiores relacionados con el turismo sean del género femenino). ¿Y en qué trabajos se sitúan mayoritariamente? En los puestos de hostelería y restauración, desarrollando sus funciones en actividades que son consideradas una extensión del trabajo doméstico, que históricamente se percibe como un “atributo femenino”.

 

Viendo los datos se tiende a pensar que, debido al alto número de mujeres, hay una disminución en la brecha de género, pero no es así. Aunque es cierto que el sector presenta variedad de oportunidad, la mayoría de los puestos ocupados por ellas son precarios y mal pagados, además, se fomenta la percepción de que este sector es perfecto para las mujeres con cargas familiares y tiempo reducido (por ser muchos de los contratos a tiempo parcial y temporales), haciendo desaparecer la elección de “aspirar” a una opción de trabajo más adecuada o simplemente a contratos sin temporalidad.

 

Por lo tanto, el turismo no es bueno para las mujeres como opción laboral porque haya muchas trabajando en el sector, se trata sólo de un firme indicador para promover su estudio desde la perspectiva de género. Con ello podríamos crear acciones específicas, que favorezcan la participación de representación de mujeres y hombres en cualquier nivel profesional del turismo.

 

Sostener el turismo en nuestras economías no podrá entenderse sin lograr trabajos decentes, pero, para ello, inevitablemente, se debe apostar por corregir las situaciones de desigualdad existente por razones de género. Si esta desigualad se mantiene en el tiempo por considerar a las mujeres como trabajadoras de segunda clase, seguiremos fomentando una gran pobreza laboral, el agravio económico y, en muchas ocasiones a un deterioro en la salud tanto física como psicológica.


Beatriz Cavada Gómez es concejala de Turismo, Juventud, Gobernación y Protección Civil en el Ayuntamiento de Piélagos

 

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