Te etiquetan o te etiquetas
Por Maica Melgar Pérez
Vivimos rodeados de etiquetas que nos encasillan o dejamos que nos encasillen en todo tipo de categorías. Algo que nos resulta muy cómodo y a lo que nos hemos acostumbrado, pero que muchas veces nos limita.
Las etiquetas no nos definen. Yo elijo quien quiero ser y no ellas. Por ello es importante también abandonar los encajamientos que por género marcan nuestro devenir.
Son numerosas y demasiado arraigadas las barreras que obstaculizan el empoderamiento de las mujeres y su participación en los espacios de poder. No se trata solo de querer estar sino de poder estar presentes en la toma de decisiones que afectan a la vida cotidiana de hombres y mujeres. Y es precisamente en este matiz, donde todavía queda mucho por andar. Si bien es cierto que la igualdad en la política no es condición suficiente para garantizar la igualdad real entre hombres y mujeres, existen aspectos en los que se debe incidir para transformar nuestra democracia en una democracia de género.
A pesar de los profundos avances en materia de igualdad, todavía sigue presente la masculinización de la competencia política. La figura política femenina se sigue entendiendo por su conexión con una figura masculina previa, de la que resulte dependiente.
Frente a ello hay que entender a la mujer como un activo político autónomo independiente del hombre. Las mujeres no debemos conformarnos con las etiquetas que nos ponen o nos ponemos cuando entramos a formar parte de una lista electoral o de una dirección, con el simple objetivo de conseguir la paridad que marca la ley. Debemos evitar que seamos consideradas meras cuotas ya que la incorporación de más mujeres en los partidos políticos no es cuestión de que éstos le abra más o menos la puerta, sino de que realmente valoren sus capacidades en la misma proporción que a los hombres.
Una democracia de género no solo se ha de construir sobre pilares institucionales y normativos, ha de incorporar formas de hacer política y maneras de entenderla desde la igualdad real.
A día de hoy las mujeres seguimos siendo minoría encabezando listas electorales o puestos de gobierno. Nuestro liderazgo y participación se ve estigmatizada por otros cánones que contrastan con la indudable capacidad como líderes y agentes de cambio, y con el derecho a participar por igual en la gobernanza democrática.
Y es precisamente aquí donde debemos plantearnos qué o quién obstaculiza dicho “avance”; a qué se debe que aún los puestos de poder sigan sin equiparse en cuestión de género o que se siga cuestionando el acceso de las mujeres a dichos rangos.
Maica Melgar Pérez es Secretaria del Comité Local PRC Astillero y concejala del Ayuntamiento de Astillero

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